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Por Claudia Guerrero

Fotografía principal: proporcionada por Claudia Guerrero
Fotografía de retrato: Fabien Lefebvre
Publicación: jueves 19 de febrero, 2010

La  enseñanza de Dona Holleman es precisa y amplia para guiar a la mente y liberarla dentro del movimiento en belleza y unión, Dona y Orit formularón juntas en su libro ” Dancing in the body of light” y después de una colaboración fructífera de 12 años ,  coordenadas que llevan al practicante a un estado de atención total .

Esas coordenadas u operaciones mentales son lo que ella llama los 8 Principios:
Una refinada  armónica que prepara para que una danza energética y consciente tome lugar dentro de la mente y células del practicante a nivel muy profundo, dejando a un lado la voluntad ,el querer hacer o el apego a un resultado, más bien haciendo posible que el practicante integre el silencio y la acción, ambas facetas complementarias (como el Ying y el Yang)  para que sin obstáculos, sin tensión surga desde adentro el asana (postura).

Con estos principios uno encuentra que ya no es ejecutar el asana es revolucionar la mente, dar un salto cuántico de la dsipersión a la unidad, de la mente inerte a la atención total.

Abriéndose paso el acceso a la parte de nuestro cerebro más sabia, donde nada y todo son uno, donde no hay fragmentos de tiempo, ni espacio solo “unidad”. Todo lo que nazca de entregarse a esa “unidad” a ese espacio infinito, es yoga.
Cualquier actividad que se realiza desde ese lugar de atención plena como una caminata, una charla, una celebración de la vida es yoga.
Las asanas floreciendo desde ese sitio de calma son la expresión máxima de un estado de mente claro y transparente . Una acto de poesis como diría Aristoteles.

El término procede de “poieo” un interesantísimo verbo que en griego significa hacer, fabricar, construir pero también engendrar, dar a luz. De esta maravillosa conjunción, el verbo “poieo” también significó crear (artísticamente).

En el compás de esa danza de poesía humana los principios se contienen el uno al otro como una muñeca rusa: una matrushka donde una va dentro de la otra.
Con el tiempo, la práctica se logran convertir en un fluido de disposición y todos se desarrollan casi sin esfuerzo.

Los ocho principios de la práctica son :

1. El estado meditativo de la mente, o mente vacía.
2. Relajación del cuerpo o el no hacer del cuerpo
3. Intento o el no hacer de la visualización
4. Enraiza
5. Centra
6. Alinea
7. Respira
8. Elonga

A veces se puede elegir uno sólo de los principios y mirarlo con curiosidad e investigar sobre él, sin afán de descubrir nada en particular, con el honesto y único propósito de poder tomar la investigación como un espejo para al mirar con ojos verdaderos como estamos ese día con relación a la práctica; con relación a existir.

Estos principios y sus cimientos  dan la posibilidad de practicar siempre desde la frescura  nunca se agota la infinidad de prismas con los cuales mirar la práctica, además dentro de cada uno de los principios se encuentra un cofre de secretos también inagotable pues digamos que estos principios son llaves, pero cada mente tiene la configuracion de la entrada de esas llaves diferente pues somos seres únicos, la investigacion sobre y estos 8 principios son un trabajo personal y a cada día su afán como decía San Ignacio de Loyola.

Existen los días que para caminar los laberintos de la mente se necesita mucha valentía, la valentía y dignidad que nos da el principio de centrarnos y otras veces necesitamos imperiosamente el silencio del estado meditativo o quizás otros días una simple y amorosa paciencia que nos da el enraizarnos en la tierra y estar, para abrir el cofre, eso si, sin lugar a dudas es preciso vencer la inercia y estar verdaderamente.